Marcha laica y JMJ

Si mirais el resto de mi blog, veréis que no escribo necesariamente todos los días. Pero hoy puedo, y tengo algo que decir. Para los que no sepan nada de mí, soy uno de esos “indignados”. Y no es lo único que soy.

Ayer fui a la manifestación contra la financiación de las JMJ. No me atraía la idea de una manifestación anti-papa, pero leí despacio la convocatoria y ví de qué se trataba. Indignados, ateos y católicos protestando contra el modo de financiación del evento. No soy el más capillita del mundo, pero tengo bastante respeto a la religión como para que me duelan los ojos ver el logo de la Fundación Botín al lado de la cruz. O el logo de CajaMadrid en los chalecos de tantos peregrinos. Por supuesto, donativos que se pueden inflar para desgrabar más en el impuesto de sociedades. También me molesta que haya millones de financiación pública del evento mientras quiebran empresas y autónomos porque las administraciones no les pagan, mandando a sus respectivos empleados y proveedores al paro, que los abogados de oficio en Madrid son una raza a extinguir por el mismo motivo, que los bomberos están como están. Y que me suban el metro de 1 euro a 1’50 la misma semana en que a los peregrinos les hacen un 80% de descuento. Total, que me fui a la manifestación.

Arenal 18 de Agosto de 2011Y no empezó mal. Encontré a gente que conocía de vista de Sol, incluso alguno me saludó. Ví alguna señora con una pancarta que decía “soy católico y estoy indignado”. Ese era el espíritu que esperaba. También había muchas cosas, simplemente, contra la religión en general, contra el catolicismo en concreto, contra el papa… bueno, mientras sea en tono de humor, no me parece mal. Otra cosa es lo que vino después. Insultos al papa, que no se lanzaban al azar, ni en plan risas, sino como insultos a los peregrinos de la ¿contramanifestación ilegal? no. Eso no era una contramanifestación. Era un montón de peregrinos. Como los que hay en todo Madrid estos días. Como los que veis en la foto. Foto de hoy a medio día en la calle Arenal, sin manifestación contra la que ir.

No eran más que eso. Gente que había venido a ver al papa. Unos porque le quieren, otros por la fe, otros porque iban sus amigos, otros porque su día a día es una mierda, otros porque se meten en estos líos sin querer. Me da lo mismo por qué. No eran gente que había presionado a nuestros políticos para que les hicieran un descuento con nuestro dinero. Sí eran gente manipulada ¿y qué? a mí me manipulan a diario, por más que me esfuerce en evitarlo. Y a muchos de mis seres queridos también. Los mismos de siempre les han utilizado, han utilizado su fe para gastar nuestro dinero, supuestamente en ellos, y que las franquicias hagan negocio. Les han puesto propaganda de los banqueros que han hundido el mundo. Les han dado descuentos de peregrinos para que vayan todos en tromba a los negocios de franquicias carísimas, no a los bares de autónomos con comida casera y precios populares. No a la charcutería y a la panadería para hacerse un bocata. Un ejemplo: Lizarrán, 3.500 euros de facturación en una mañana, en un solo local.

¿Alguien se cree que esos chavales a los que se increpó, insultó, empujó y escupió (esto último no lo viví, sólo lo he leído) en Sol han exigido, o tan siquiera sugerido todas esas cosas?Arenal 18 de Agosto de 2011

Les han dejado los colegios “¡Oh dioses, los colegios!” pensarán algunos. Bueno, nombras a un responsable y le das una llave del gimnasio y otra de los lavabos del patio. Pero no. Había que liarla parda. Había que tener personal. Personal que suele estar de vacaciones en estas fechas. Pues no sé si les han pagado más o, sencillamente, no les han dado las vacaciones en estas fechas. Pero no creo que necesites sirvientes si vas de peregrinación. Y si los necesitas, los pagas. ¿Sabíais que ahora los colegios tienen aire acondicionado? Yo no lo había visto nunca, no me ha tocado jamás. Pues el colegio público de al lado de casa de mi novia, tenía tan fuerte el aire, que dejó sin luz a todo el barrio durante una hora.

¿Seguís creyendo que eso es cosa de los peregrinos? ¿Vamos a perseguir cristianos esta noche? Qué estupidez. Recuerdo que en Sol una vez pidieron contención con el uso de la electricidad. Me sorprendió que se pudiera usar a título personal la electricidad de la acampada. Pero más me sorprendió cuando dijeron que había quien se había traído a la tienda una ¡¡VITROCERÁMICA!! ¡¡WTF!! No dudo de que entre los peregrinos tengan sus propios chiflados que usarían una vitro en una acampada, pero seamos serios. En general, no será para tanto. Otra cosa es que a los políticos les encante regalar lo que no tienen derecho a regalar. Aire acondicionado para todos (¿qué es eso del ahorro energético?). Y así su administración puede pedir un crédito desorbitado que haga saltar de alegría al banquero más cercano a sus necesidades de precampaña. La compañía eléctrica en la que es consejero su antiguo jefe se forra. Da lo mismo, paga el contribuyente.

Estoy de acuerdo en que es una lata tener que esperar 4 veces al metro porque siempre va petado de peregrinos. Pero no es motivo para tratarles así. Aunque lleven la bandera en un palo que parece diseñado para cazar mamuts. Aunque a ellos les permitan lo que no nos permiten a los indignados. Creo que no llevamos 3 meses luchando por el derecho de reunión de los indignados, sino por el de todo el mundo. Algunos lo tienen más fácil y otros más difícil. Algunos son más manipulables y otros menos. Unos son más numerosos y otros menos. No es motivo para insultar la fé de nadie. No han venido a fastidiar. Aunque les utilicen, no es su intención.

Y no creo que la mayoría de los que fuimos a esa marcha veamos a los peregrinos como culpables. Sí creo que había mucho cobarde envalentonado porque, por fín, tenía un montón de indignados con él y un montón de chavales dispuestos a aguantar lo inaguantable, todos vestidos de uniforme capitalista. Mucho niñato de barrio gritando “que te vayas, que estoy harto de verte la cara” a unos peregrinos que ni siquiera les entendían, peregrinos que se asustaban o, directamente, aplaudían cuando algunos manifestantes les gritaban. Luego estaban los que siguen a la manada, haga lo que haga. También están en todas partes.

Luego llegaron los antidisturbios. Una furgoneta de antidisturbios y se provoca una estampida de cientos de personas en todas direcciones ¿Qué os pasa por la cabeza para huír así de la policía? ¿De verdad creéis que habéis hecho algo malo o, al menos, ilegal? Yo paso de huír para que me apaleen. Miro, me dice el antidisturbios que me vaya y me voy. De malas maneras, sí. Me sujetan el brazo con firmeza. Perfecto. Y yo me aparto un poco. Saben que el degenerado que ha tirado la botella no está a su alcance. Ningún antidisturbios tiene un Nóvel en medicina, pero hasta ahí llegamos todos. Creo.

No sé muy bien qué órdenes tendría la policía, pero la actuación posterior fue intolerable. ¿Pago impuestos para que hagáis esto? ¿o esto? Este tipo de cosas hacen que me avergüence casi todos los días de pagar impuestos. De permitir que los más cafres, los más ladrones, crean que la paciencia de los demás es infinita. No siempre os vais a encontrar con un indignado impecable. Está claro que no todos lo son.

De todas estas cosas, saco algunas conclusiones. Para empezar, no todo el mundo tiene la suerte que tengo yo de tener un contrato por cuenta ajena, estable y con vistas a mejorar rápidamente. Hay quien lleva 2 años en paro. Hay quien está a punto de cerrar su empresa dejando en la calle a sus compañeros de trabajo, algunos de los cuales, además, serán familia. Es decir, que si yo me caliento, y se supone que me va bien, puede haber quien se caliente más todavía que yo. Sería bueno no azuzarles contra peregrinos, por poner un ejemplo. Peregrinos que, por otro lado, seguramente hayan participado en acampadas.

Otra conclusión a la que llego es que, mientras en la calle hay polarización, enfrentamientos patéticos y absurdos, se reclaman plazas para un grupo excluyendo a otro grupo (¿a nadie más le resulta sospechoso?), mientras unos se definen por su fé y otros por su indignación para sentirse parte de un grupo, en los despachos más tenebrosos se siguen firmando contratos para poner una marca en 500.000 polos o colocar un descuento de peregrino en cada mochila.

Y la última conclusión a la que llego es que, por muy indignado que esté, soy un tipo con suerte. Tengo la suerte de tener trabajo, y más que voy a tener. Tengo la suerte, incluso, de poder permitirme ayudar a los que están a mi alrededor (cuanto menos dinero mío tenga el banco, mejor). Tengo la suerte de que nunca me toca que me zurre la policía, aunque le toque al de al lado, al que he estado viendo no hacer nada malo, aunque me meta siempre donde caen los palos. Tengo la suerte de que ningún indignado me increpa. Tengo la suerte de que ningún católico me insulta, ni viene a mi barrio a rezar para que deje de ser como soy (que ha pasado en Chueca y otros barrios). Y tengo la suerte de que, a pesar de ello, no me quedo indiferente cuando le pasan estas cosas a los demás.

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Operación Goya

Ante la inminente amenaza de aprobación de la Ley Biden-Sinde, cientos de personas nos concentramos frente al Palacio de Oriente el pasado domingo 13 de febrero de 2011.

 

Por fin había llegado el día. No era como otras veces, que vas a una concentración sabiendo que el éxito va a ser escaso, sabiendo que quienes te acompañan volverán a casa decepcionados por la falta de gente. Esta vez no fui a la concentración sólo por coherencia con mis convicciones y para conocer a más gente en mi situación. Esta vez habría algún resultado.
Dicen los periódicos que no nos lo esperábamos. Personalmente, no esperaba tanta gente. No esperaba que nada de lo que pasó fuera de la alfombra roja saliera en medios masivos. Ni que nuestra bien pagada TVE tuviera previstas medidas de censura que incluyeran la emisión diferida del acto.
La verdad es que fue muy inesperado todo. La cantidad de gente que fuimos (dicen que 200, yo no los conté pero creo que fueron más). El saludo de Imanol Arias. La pegatina que twiteó Santiago Segura. La brillantez del discurso de Álex de la Iglesia. Los cacheos de la policía a mis amigos. Ese “Viva Wikileaks” con el que Assumpta Serna nos arrancó un aplauso (aunque digan que sólo aplaudimos a Álex). La expresividad de Leire Pajín.Santiago Segura es un crack
Fue una buena concentración. Hay que reconocer que no fue todo tan bonito por nuestra parte como cabría esperar, aunque podría haber sido peor. Hubo censura, aunque no nos prohibieron estar allí. Tuvimos apoyo.
Hubo cosas que sí eran de esperar, como que nuestra ministra de incultura pasara corriendo y oculta tras una trinchera de paraguas. La forma de cachondearse del señor Bardem, que consiguió un plano que, sin sonido, podría hacer creer a algunos que el tipo estaba saludando a sus fans. Cada vez es más complicado distinguir a algunos actores de los políticos.
También hubo gente que se confundió de concentración. Siempre lo hacen. También es posible que no se equivocaran, sino que pretendan que todos los que ibamos a la #OpGoya estuviéramos de acuerdo con sus reivindicaciones. Sí. Me refiero, ni más ni menos que a los que siempre aparecen con carteles sobre el 11-S, el 11-M o no sé qué historias. Me parece muy bien que tengais iniciativas, pero también podríais respetar las demás iniciativas. La mayoría de los que estábamos allí, fuimos por un motivo muy concreto que tiene que ver con una ley muy concreta. No íbamos a protestar contra las nucleares, ni contra el hambre en el tercer mundo, ni contra el jefe de mi primo, que le tiene sin contrato.
Cada cosa tiene su momento y su lugar.

También tuvimos algún exaltado tirando huevos. Siempre los hay. No sé si quieren darnos mala imgen, o esa es su educación. Pero a la mayoría no nos gustó nada. Y, como se oye en los gritos de alguno de los vídeos que he subido, se lo hicimos saber.

Pero en general, hay que decirlo, salió todo muy bien. Me acompañó menos gente, pero allí me encontré con más. Cantamos, saltamos, gritamos, aplaudimos, sacamos fotos, vídeos, intentamos acceder a nuestras redes sociales (aunque la cobertura 3-G estuvo colapsada en algunos momentos)… lo pasamos bien, la verdad. Y luchamos por aquello en lo que creemos.
Parece que nuestros queridísimos y muy independientes poderes públicos no tomaron nota de esta actitud. Hoy, el poder legislativo, que es muy independiente del ejecutivo (aunque a algunos sorprenda que sean los mismos partidos los que cobran casi todos los sueldos de las dos cámaras) nos ha dado una lección de humildad al 99% de los ciudadanos. A ese 99% que no queríamos que se aprobara la Ley Sinde. Nuestros senadores han hecho, ni más ni menos que lo que les ha mandado el jefe de su partido, huyendo de ataduras, juramentos y buenos propósitos que, tal vez, tuvieron cuando llegaron a su actual puesto.
Y es que, es verdad. Nadie vota a un senador. De hecho, casi todas las personas a las que conozco, ni siquiera votan a favor de un partido. Votan contra un partido.

El de la coleta
Me llamó la atención “El de la coleta”. Parece que formaba parte de la organización, creo que en seguridad. Le gritamos de todo, se mosqueó, nos miró mal… pero al final hubo reconciliación, y acabó de buen humor. Me fui con la sensación de que era un buen tipo y, al final, también él se lo pasó bien con nuestra concentración.

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